
me despierto con los ojos secos y sé que voy a cantar estas mañanas vigentes, entonces lejanas e intangibles, sin poder amortiguar la caída, con la cuota de humedad por las nubes, y el cielo de hoy tan distante.
pero no ahora, todavía reconozco las constelaciones. ahora estamos riendo, ahora es un juego nada más. la nostalgia se hace invisible mientras cazadores huele a jazmín, y yo sigo descendiendo, hasta ser solo rumor de hojas y futuro.